En Gualeguaychú funcionará el Instituto de Alimentos provincial

A través del convenio entre la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) se dio nacimiento al Centro de Investigaciones de Entre Ríos (Citer). «Ese convenio tenía una duración de cinco años, y durante ese tiempo se tenían que crear en la Universidad tres centros de investigación», contó la decana de la Facultad de Bromatología, Bertha Baldi Coronel.

En Paraná se creó el Instituto de Estudios Sociales, ya que la capital provincial cuenta con la facultad de Educación, Trabajo Social y Ciencias Económicas. Mientras que en Oro Verde, donde funciona la Facultad de Bioingeniería, se inauguró el Instituto de Bioinformática.

«El tercero tenía que ser en alimentos, entonces correspondía a la Facultad de Bromatología de Gualeguaychú y a la de Ciencias de la Alimentación en Concordia», indicó la Decana.

Los comienzos

«En diversas reuniones comenzamos a trabajar con la Facultad de Ciencias de la Alimentación y con el Rectorado de la UNER lo que sería el Instituto de Investigación sobre Alimentos al cual decidimos llamar Instituto de Ciencia y Tecnología de los Alimentos», relató Baldi Coronel.

«Ya que la bromatología es la ciencia de los alimentos y se estudia lo que es el alimento en sí, y la Facultad de Ciencias de la Alimentación de Concordia tiene que ver con la tecnología de los alimentos, porque se estudia Ingeniería de los Alimentos y la unión de ambas sería Ciencia y Tecnología de los Alimentos», explicó.

En este sentido, se elaboró un documento que tiene por objetivo reunir los recursos humanos destinados a la investigación. Es decir, todos los investigadores de ambas facultades junto a los del Conicet, así como también el equipamiento destinado a la misma, y los laboratorios que actualmente llevan adelante diferentes líneas de trabajo.

«Se hizo un análisis de todas estas cuestiones y se delinearon áreas distintas en función a la temática que cada facultad está desarrollando en investigación. Quedó un documento muy interesante y rico en lo que es el potencial que tienen estas dos facultades para trabajar en investigación», aseguró la funcionaria.

Este documento fue presentado en el Conicet para ser evaluado, y fue aprobado sin observaciones. El siguiente paso será la aprobación de los Consejos Directivos de las dos facultades ?ya fue aprobado por el de Bromatología, pero resta la aprobación del de Ciencias de la Alimentación? y el Consejo Superior.

«Luego de eso se hará un concurso, porque el Instituto tiene que tener un director y un administrativo, en su sede en la Facultad de Bromatología, tras un acuerdo establecido con la Facultad de Ciencias de la Alimentación», indicó la Decana.

Su funcionamiento

El Instituto contendrá a las áreas de investigación de las dos facultades con el objetivo de generar la integración de ambas unidades académicas y para dar lugar a los futuros investigadores que quieran ingresar al mismo.

«En este tiempo, en el que se estuvo trabajando en su conformación, ingresaron dos investigadores en la Facultad de Bromatología con lugar de trabajo en esta institución, además de los numerosos investigadores que ya se han incorporado desde la firma del convenio de Conicet», explicó Baldi Coronel, al referirse a la doctora Verónica Bush, que llegó de Buenos Aires y el doctor Juan Manuel Castagnini, originario de la Facultad de Ciencias de la Alimentación.

«Seguimos trabajando e incorporando gente para que una vez que nos mudemos con la parte docente al edificio del polo educativo quedará más espacio y mejor redistribución, y evaluaremos cómo haremos para que este Instituto vaya tomando la forma que se merece», enfatizó la decana de Bromatología.

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