«Tras confirmarse el impuestazo, dan a conocer sueldos superiores a los $200 mil en la ATER»

El organismo tributario uno de los ejemplos del descomunal festival de designaciones, mientras tanto, el gobierno apunta a buscar la paja en el ojo ajeno y a ajustar a los trabajadores y jubilados.

Desde que empezó el año los conflictos en la Administradora Tributaria de la Provincia de Entre Ríos vienen siendo noticia, el factor común en todos los casos es el desmanejo del organismo.

Los cuestionamientos producto de irregularidades no son ninguna novedad, desde su creación, allá en diciembre del 2011 mediante la sanción de la ley 10091, a la actualidad, el organismo ha protagonizado polémicas.

La estafa sin parangón suscitada en el ámbito del organismo tributario que alcanza un monto cercano a los 50 millones de pesos y tiene como procesados a 61 personas, entre empelados, funcionarios y privados por el sistema de compensaciones fraudulentas, es un ejemplo de la gestión que condujo Casaretto.

Pero vamos a lo reciente. En la primera quincena de enero, bajo el tirulo “Esto es corrupción” los trabajadores muy angustiados daban cuenta del deplorable estado del nuevo edificio de catastro de ATER.

Una copiosa lluvia mostró el desmanejo en el organismo, con un edificio inundado y con una cascada bajo techo

El inmueble había sido encargado, licitado e inaugurado durante la gestión de Marcelo Casaretto.

A los trece días otro escándalo se conocía en el organismo, en esta oportunidad los acuses de recibo eran para el sucesor de Casaretto, el Cr. Sergio Granetto, actual edil de la capital entrerriana.

Producto de un muy – pero muy- llamativo error, el erario entrerriano padecía un grave perjuicio económico, el cual, lógicamente, terminarán de pagar los contribuyentes.

Más de 400 mil boletas mandadas a imprimir conteniendo el primer vencimiento del impuesto inmobiliario, curiosamente, fueron mal confeccionadas, comentándose fuertemente puertas adentro del organismo que no es para nada usual el error, generando un sinfín de suspicacias.

Las fuertes sospechas de los empleados de la ATER, es que se trata de una fuerte interna dirigida al recientemente designado titular del organismo, Germán Grané, apuntando todas las miradas a su antecesor, el actual edil de Paraná, Sergio Granetto.

La responsabilidad del error de impresión, su costo, la reimpresión, y su nuevo costo, dentro de la ATER fue adjudicado a Granetto y su gente, principalmente el Director de informática Germán Alejandro Gietz y la Directora de Impuestos Cra. Analía Verónica Helber.

Gietz se jubiló la semana pasada, y dentro del organismo sostienen que mucho no manejaba y que hace 4 años no presta función alguna y que en las sombras, camuflado, quien conduce es Aldo Sigura, que ostenta otro cargo en UADER como también en Enersa.

Para tapar esta incompatibilidad funcional, sostiene que Sigura fue designado por Granetto “ad honorem”, sin embargo, en el organismo tributario pocos creen esta posibilidad, barajando la hipótesis de unas Caja paralela para pagar sus servicios.

Sobre Helber, no mucho se sabe, dentro de la ATER, los propios trabajadores han cuestionado su designación y no saben cómo llegó a ocupar el cargo generando varias sospechas y comentarios pecaminosos sobre su llegada.

Terminaba enero y nuevamente ATER era noticia por irregularidades, en esta oportunidad las miradas apuntaron a una decisión y una marcha atrás del gobernador Gustavo Bordet, sin embargo, otras veces en el organismo cargaron contra sus autoridades.

En medio de un total hermetismo y secretismo, el oficialismo provincial pergeñaba un impositivo sin parangón que comenzaría a regir a partir de febrero para los contribuyentes entrerrianos.

Para enmascarar la descomunal suba, y encubrirla, el gobierno utilizaría la palabra “readecuación”, sin embargo, no sería más que un aumento de los tributos inmobiliario y automotor que rondaría entre el 50 y 60%.

Esta pésima noticia para los bolsillos de los contribuyentes que el gobierno ocultó se filtraba en virtud de que desde ATER ya se habían mandado a imprimir las boletas,  las cuales, una vez confeccionadas, de sus números, surgía la suba sideral.

Los documentos a pagar que contenían el primer anticipo del inmobiliario ya se encontraban en las distintas sedes de ATER, es más, varios contribuyentes que se comunicaron con este medio manifestaron tener la boleta en sus manos donde se puede apreciar aumentos que van del 53% al 60%, las variaciones son conforme a las mejoras.

Y es que en ciertas localidades del interior ya se habían repartido.

Para el resto y principalmente Paraná –donde se conglomera la mayor cantidad de contribuyentes- el reparto de las boletas del inmobiliario comenzaría esta semana.

Sin embargo, al finalizar la jornada laboral del viernes 31 de enero mediante una circular interna enviada por mail la ATER daban a conocer a sus trabajadores la suspensión hasta nuevo aviso su distribución por los hogares entrerrianos.

Este medio supo, tanto de fuentes de ATER como de la Casa Gris, que a pesar de que la decisión está tomada, al gobernador no le habría caído nada bien que el aumento se filtrara por este Portal y se ponga en conocimiento de los entrerrianos.

La consecuencia de esta exposición, fue un malestar generalizado en los entrerrianos. No es para menos, la gente está cansada de ver el despilfarro millonario, los exorbitantes sueldos, el manejo como si fueran propios de los bienes del Estado.

El comunicado provocó el enojo de los trabajadores previa con el reparto un plus a sus salarios, es más, para muchos este dinero extra es fundamental para aproximarse –ni siquiera llegar- a fin de mes.

Para colmo, a los empleados le deben dos meses de distribución de boletas.

Todas las críticas apuntan a los funcionarios que lo conducen por el ninguneo constante que reciben de los mismos, aunque los receptores de los principales cuestionamientos son los contadores Nicolás Brunner, director general adjunto y Gonzalo Andrés Cuatrín, director de administración e incluso con quien ya no está en el organismo, el Cr. Sergio Granetto.

Tanto Brunner como Cuatrín fueron puestos por Granetto, actualmente concejal de Paraná, sosteniéndose en la administradora que, a pesar de su salida,  es quien realmente maneja el organismo.

Sobre el actual titular, el Cr. German Grané, no existen críticas directas, aunque en la administradora se quejan constantemente por su inacción, es más, lo tildan de “títere” de Brunner.

El gran malestar también iba contra los gremios, los trabajadores se sienten solos frente a las embestidas de los funcionarios del organismo, algo no exclusivo de la ATER sino generalizado de en la administración pública provincial donde a pesar de los ajustes planeados los sindicatos se mantienen callados.

Ahora la noticia en la Administradora son los fondos públicos considerablemente excesivos y en muchos casos inútiles que el Estado destina a los funcionarios del organismo, constituyendo un ejemplo del despilfarro de sueldos.

Nuevamente las figuras de Casareto y Granetto están en el centro de la polémica.

En cuanto a las direcciones cerradas, Granetto le saca varios cuerpos de ventajas a Casaretto, pero este no se queda nada atrás si se ponen en consideración las subdirecciones, según indican en el organismo, “inventadas” por el actual diputado nacional.

Con su creación, 5 fueron las direcciones, con el traspaso de la conducción a Granetto, indican en el organismo, las mismas ascendieron a 14.

Llamativamente, en la página web oficial del organismo figuran solo 8 pero en la nómina provincial que el gobierno eliminó de su web existen 12.