15/04/21 – «Estaba alojado en la UP9 de Gualeguaychú – Se quitó la vida el asesino de Nelly Akrich y su nieto Adrián Rivero»

El pasado fin de semana, se tomó conocimiento del suicidio de un interno de la Unidad Penal Nº 9 (cárcel granja) de Gualeguaychú, pero no se dieron a conocer los datos del mismo. Según lo trascendido, fue el sábado y se trataba de un sujeto oriundo de Concepción del Uruguay, condenado a prisión perpetua, pero no se dieron más detalles.

Se trataba y este miércoles se confirmó que el interno era Nicolás Martínez de 35 años, el asesino de Nelly Akrich y su nieto Adrián Rivero, a quienes mató brutalmente el 1 de diciembre de 2009, en su casa de calle Ameghino 31, pleno centro de Concepción del Uruguay, uno de los hechos policiales que más sacudieron a la comunidad.

El brutal crimen ocurrió en horas de la madrugada y sacudió a toda la comunidad por sus características y por ser las víctimas, miembros de una conocida familia de La Histórica.

Esa madrugada, personal de Bomberos fueron al domicilio de calle Ameghino 31 a raíz de un incendio, encontrando los cuerpos calcinados de dos personas, la abuela de 90 años, y su nieto de 23.

Las víctimas fueron identificadas como Nelly Akrich de 90 años y su nieto, Adrián Rivero de 23, las que se creía habían muerto por el siniestro.

La causa recayó en manos de la jueza de Instrucción María Cristina Calveyra, comenzando inmediatamente la investigación, por parte de personal de la Jefatura de Policía, que llegaron a determinar que se estaba ante un doble crimen, lo que fue corroborado tras las autopsias.

Según se supo en esos momentos, el joven presentaba 17 puñaladas y a su abuela 7, ordenándose el inmediato secreto del sumario de manera inmediata, trascendiendo que se estaba ante un caso de alevosía y ensañamiento dada las lesiones que presentaban las víctimas.

De acuerdo a la investigación, Adrían Rivero fue atacado por Martínez, quien le arrojó gas pimienta, lo apuñaló, trasladándolo a la cocina, donde le quemó sus manos con la hornalla, para luego picanearlo y le asestó 17 puñaladas sin matarlo para que sufra.

Fue en ese momento que la abuela Nelly escuchó los gritos y Martínez decidió asesinar a la única testigo, provocándole a la anciana unas 7 puñaladas para luego torturarla con quemaduras con trapos embebidos en combustible que él había llevado ya premeditando incendiar la casa, lo que finalmente hizo antes de escapar.

Dado que la casa no presentaba aberturas forzadas, la Policía comenzó a sospechar que él o los asesinos eran conocidos. Durante los trabajos periciales, se supo que efectivos de una patrulla habían visto a un joven en la puerta de la casa, momentos antes del trágico suceso, siendo este Nicolás Martínez, amigo de Rivero, lo que fue clave en la investigación, llevando esto a realizar allanamientos, uno en la casa en Carosini entre 8 de Junio y Posadas del sospechoso, donde se secuestraron armas blancas, como cuchillos, un samuray, ropas, dibujos extraños tipo oriental, un disco rígido y la placa madre de una computadora que era propiedad de la víctima y que fuera hallada quemada en la pieza de Rivero.

Mientras esto se desarrollaba y avanzaba la investigación, Martínez escapó a Colón, tras lo que fue denunciado por un familiar, lo que permitió su detención.

Fue así que Nicolás Martínez, fue llevado a juicio condenado por el Tribunal integrado por los vocales, doctores Mariela Rojas de Di Prettoro, Fabián López Moras y Alberto Seró, a prisión perpetua en febrero de 2011, causa que llevara adelante el entonces fiscal Diego Young.

Lo encuentran muerto

Martínez fue alojado en la Unidad Penal, Nº 4 y actualmente estaba cumpliendo condena en la UP9 de Gualeguaychú. Durante estos años de encierro a disposición del juez de Ejecución de Penas, doctor Carlos Rossi, este estaba alojado con otros internos en Pabellón 2, no presentando problemas de conducta con sus pares y bajo tratamiento médico.

Tras su condena y a menos de tres años de la misma, el abogado defensor Luis María Adhhad, en representación de la familia, solicitó su prisión domiciliaria, ya que Martínez necesita tratamiento psiquiátrico por padecer de esquizofrenia.

El juez Rossi solicitó los informes psiquiátricos y psicológicos del interno, pero dijo que esa resolución no es vinculante, por lo que él mismo puede hacer lugar o negarse a la medida y Martínez debería seguir purgando su condena en la cárcel. Esto generó la inmediata reacción de la familia de las víctimas y el repudio generalizado de la sociedad, pero finalmente no se concretó.